Nunca es tarde para aprender un nuevo idioma, pero sí es verdad que los niños pueden hacerlo de forma natural y sin esfuerzo si se les proporciona el ambiente adecuado.
Se sabe que el período ideal para que los niños aprendan un segundo idioma se sitúa entre el nacimiento y los 3 años, precisamente cuando se está aprendiendo su primera lengua.
Los bebés de 3 meses tienen la capacidad para aprender cualquier idioma, por eso su balbuceo es igual independientemente de donde vivan. A los cuatro meses comienzan a distinguir cuando se les habla en distintas lenguas. Dos meses más tarde, a los seis, el balbuceo comienza a tener el acento de la lengua materna; y a partir del octavo mes, los bebés ya pueden decir sílabas en el idioma al que haya sido expuesto. Así que si tenemos en cuenta que cada lengua tiene unos sonidos propios, los fonemas que se emitan corresponderán por imitación a lo escuchado.
El segundo mejor momento es entre los 2 y los 7 años, porque aún son capaces de desarrollar dos sistemas de lenguaje paralelos, por lo que aún pueden procesar los dos como si ambos fuesen lenguas maternas.
Después y hasta los 13 años aún se está a tiempo, pero a partir del inicio de la adolescencia los nuevos idiomas se guardan en una zona distinta del cerebro, por lo que el aprendizaje se realizará usando la lengua materna como lengua vehicular o traduciendo.
De todas formas, a pesar de que se hable de un período de oportunidad especial para aprender dos idiomas cuando un niño es pequeño, no significa que no se pueda aprender un segundo idioma después de este período, ¡que nadie se desanime!. Porque aprender otra lengua a cualquier edad favorece la atención, mejora las capacidades cognitivas y ayuda a conocer nuevas culturas.
Paula Balbín Alberdi
Pedagoga infantil. Colaboradora de Nanny Mandarin


