Cada vez más colegios americanos enseñan en sus aulas mandarín como segunda lengua, y cada vez más neoyorquinos apuntan a sus hijos a clases de chino y contratan niñeras o au-pairs que hablen el idioma.
La tendencia comenzó cuando el famoso empresario estadounidense e inversor Jim Rogers (co-fundador del Quantum Fund junto con George Soros) decidió que su hija de seis meses aprendiese chino, el idioma de la superpotencia mundial. Y desde entonces, “la niñera china” está de moda en Manhattan.
La agencia Pavillion de Nueva York ha cambiado las solicitudes de institutrices francesas por niñeras del Lejano Oriente; porque hoy en día, las familias ponen el chino mandarín dentro de los principales requisitos a cumplir en la contratación de cuidadoras. Según el responsable, “las niñeras chinas pueden ganar fácilmente $100.000 al año con las referencias adecuadas, $60.000 más que las europeas”.
Pero esta tendencia también se da al otro lado del Atlántico, los padres ven como una buena inversión para el futuro de sus hijos darles la oportunidad de aprender chino mandarín antes de que puedan andar.
Sarah Vestin Rahmani, que lleva la agencia Peek-a-boo, comenta que la demanda de niñeras chinas se ha multiplicado por cuatro desde el inicio de la crisis económica, porque cada vez más, las familias buscan que la persona que cuida de los niños aporte algo más.

