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¿Fomentas la empatía de tus peques?

emaptía y niños

Empatía es una palabra que escuchamos resonar cada vez con más fuerza en estos últimos tiempos.

La incorporamos rápidamente en nuestro vocabulario y ha llegado para instalarse en nuestra cotidianeidad.

Pero ¿qué es la empatía? ¿sabemos realmente qué significa? ¿somos capaces de aplicar en la práctica, lo que en el discurso predicamos? ¿Inculcamos empatía a nuestros hijos?

“La empatía es la capacidad de percibir o inferir en los sentimientos, pensamientos y emociones de los demás, basada en el reconocimiento del otro como similar, es decir, como un individuo similar con mente propia”, nos dice Wikipedia.

Una persona empática es, entonces, aquella que puede ponerse en el lugar del otro, que ha desarrollado su propia sensibilidad y puede fácilmente acceder a ella, y que, por lo tanto, no solo comprende, sino que también es capaz de poner en práctica la tolerancia y el respeto hacia los demás.

La importancia de la empatía en la humanidad es crucial, puesto que somos seres que convivimos en sociedad, y por dicha razón, y para un buen funcionamiento de la misma, necesitamos comprendernos, tolerarnos y sobre todo respetarnos los unos a los otros.

Empatía: Lentes del respeto

Los niños, por lo general, son personas altamente sensibles.

En la medida en la que vamos deviniendo adultos, incorporamos nuevas herramientas, conocimientos y habilidades, pero también, (¡y sucede muy a menudo!) nos vamos “olvidando” en el camino, algunas condiciones tales como la espontaneidad, el juego o la sensibilidad.

Acompañar a los niños y niñas en su desarrollo, estimularlos en su aprendizaje y potenciar su universo creativo es de esencial importancia para que sepan cuidar y conservar en su vida adulta, no solo su inteligencia intelectual, sino también su inteligencia emocional.

Constituirnos como sujetos empáticos, nos proporcionará a lo largo de la vida, la posibilidad de afrontar los acontecimientos que se nos presenten (tanto los positivos como aquellos desfavorables) desde múltiples miradas, y por sobre todas las cosas, poder observar el mundo, a través de los lentes del respeto.

 

Niñez:  Ventajas de poder empatizar

Muchos son los beneficios de propiciar el desarrollo de la empatía en la infancia. Si bien es verdad que, como en todo, existe una predisposición genética que acompaña (o no), también es cierto que, como seres sociales, construimos y aprendemos la gran mayoría de las cosas que nos constituyen como seres humanos.

Os comparto a continuación algunos ejemplos de la importancia de estimular el desarrollo de la empatía en los niños y niñas:

  • Fortalece el vínculo con los otros.
  • Permite identificar en uno mismo y con mayor claridad: emociones, sentimientos, estados de ánimo, etc.
  • Posibilita una comunicación más fluida, con apertura al diálogo.
  • Genera sentimientos de confianza.
  • Potencia la habilidad de cuidar de aquello que los rodea.
  • Aumenta la capacidad de tolerancia.

¿Cómo desarrollar o incentivar la empatía en los niños?

El desarrollo de la empatía se encuentra sumamente ligado en un principio, al tiempo de crecimiento del niño.

¿Qué os quiero decir con esto?

Que existen tiempos cronológicos que debemos respetar.

El bebé es un ser que no se percibe como individuo autónomo. Durante su primer año de vida, se relaciona instintivamente y por necesidades fisiológicas que deben ser suplidas por una persona adulta.

Poco a poco comienzan a tomar consciencia de su identidad y de la de los otros como personas ajenas a sí mismo.

Progresivamente, y en la medida en la que van creciendo, comienzan a comprender que “el mundo no gira alrededor suyo”, y es entonces cuando afloran distintos tipos de emociones, por ejemplo, ante alguna película, obra de teatro o cuento, cuando logran identificarse con lo que al otro (en ficción) le sucede.

Es en este momento cuando comienzan a desarrollar la empatía. Y es allí mismo también, cuando nosotros, como padres o madres, debemos estar atentos.

Ante todo y como primer paso, antes de enseñarle a nuestros hijos sobre empatía (o sobre lo que fuere), debemos prestar especial atención a nosotros mismos.

Los niños y las niñas son muy observadores,  más aún en sus primeros tiempos de vida, y aprenden muchísimo por imitación.

Poco valdrán nuestras palabras, por más esfuerzo que hagamos, si luego nuestro accionar no es coherente con nuestro discurso.

La empatía requiere de la capacidad de poder ponerse en el lugar del otro, pero eso supone salirnos antes del nuestro: abandonar el centro, nuestros egos, ejercitar la escucha, dejar descansar los prejuicios…

Poder aceptar, incluso aunque no lo comprendamos, al otro como otro, diferente a mí.

Es importante que el niño o la niña crezca en un hogar donde se dialogue, donde se escuche, argumente, donde tenga la libertad de dejar fluir sus emociones y pueda, a la vez, también identificarlas.

Alimentar como madres o padres su autoestima, será vital para su posterior vínculo con otras personas, para que puedan expresarse sin sentirse vulnerables o sentir miedo.

Enseñarles lo importante que es ser capaces de escuchar, acompañar y tolerar las diferentes opiniones: es en las diferencias donde crecemos, aprendemos que existen nuevas alternativas, puntos de vistas, ya sea para reafirmar los nuestros o para repensarnos.

Verbalizar, argumentar, nombrar lo que nos sucede, identificar lo que sentimos…y preguntar, sobre todo preguntar.

Generalmente desconocemos lo que le está ocurriendo al otro. Si bien podemos percibir, imaginar o inferir, lo presuponemos desde nuestro propio lugar.

Es necesario, una vez más, dejar de lado nuestras interpretaciones, y preguntar.

Aprender a escuchar requiere primero de saber propiciarle al otro ese espacio para que se exprese.

fomentar la empatía en tus peques

Juegos y Actividades para trabajar la empatía

Los niños aprenden, internalizan y se van constituyendo como sujetos, a través del juego.

Es por eso que, como madres, padres o responsables adultos, debemos asegurarnos de brindarles ese espacio lúdico que les corresponde como derecho, estimularlos a jugar y permanecer atentos, también, a lo que ocurre en ese aquí y ahora del juego, ya que, posiblemente, un niño que, por ejemplo, no pueda expresar con palabras lo que le ocurre, lo develará jugando.

Os compartiré entonces, algunas ideas interesantes que he ido recopilando, de diversas actividades para abordar la empatía con los más peques:

  • ¡Contar historias! Puedes inventarlas improvisando, o puedes narrarle cuentos, canciones o poesías.
  • ¡Teatro de títeres! Buscarás una historia simple (o la inventarás) y luego, entre ambos, construirán títeres que representen los personajes de ese cuento.(Hay muchos tutoriales en la web, pero recurriendo a lo más sencillo, puedes utilizar guantes, calcetines, cajitas de cartón, etc.). Aquí dejo un link para que visites: https://www.vix.com/es/imj/hogar/6488/como-hacer-un-titere-con-un-calcetin). Una vez terminados, cada uno elegirá uno, y comenzarán a representar la historia, pero en algún momento del juego, antes de llegar al final, deberán hacer un cambio de roles, intercambiando sus títeres. ¡Deberán poner especial atención a no olvidarse de modificar los tonos de voz y el modo de hablar!
  • ¿Qué emoticón soy hoy? Tomando como referencia los emoticones del móvil o la computadora, dibujaremos en hojas separadas, distintas caritas que demuestren emociones (podemos transformarlas o inventar nuevas) y elegiremos algún sitio para guardarlas. En algún momento del día, cuando se manifieste alguna emoción que el niño o la niña sea difícil de identificar, iremos a buscar los emoticones y tendrá que elegir el que más lo represente.
  • ¡Tienes una prenda! Este es un juego que puede realizarse en familia o entre amigos. Intercambiaremos una prenda con el compañero (yo puedo darle un sombrero, o una campera, y el otro puede darme su collar o bufanda). Una vez hecho el cambio, nos convertiremos en ese otro y a partir de ese momento comenzaremos a jugar a un ping pong de preguntas y respuestas donde tendremos que preguntar y contestar “como si” fuésemos el otro.

¿Cómo identifico si mi hija o hijo es empático?

En principio, no existe un dispositivo que mida cuál es la dosis adecuada de empatía en una persona.

Pero sí, como madres o padres deberíamos estar atentos a ciertas cuestiones:

¿Cómo juegan? ¿a qué juegan? ¿cómo reaccionan cuando algo sucede? ¿son capaces de nombrar sus emociones? ¿se entristecen o alegran cuando le ocurre algo a otro (sea real o ficcional)?

En el caso de que vayan a la escuela, ¿cómo se vinculan con sus compañeritos? ¿qué nos cuenta la maestra sobre nuestro hijo/a? ¿Qué nos relatan nuestros hijos/as sobre su experiencia en el jardín?

No nos olvidemos que, así como hay niños o niñas que les cuesta empatizar, también existen, por el contario, quiénes son altamente sensibles. Es el caso de aquellos o aquellas que perciben o reaccionan ante mínimos detalles, que la gran mayoría ni siquiera notamos. Puede ser desde un pequeño gesto, hasta una situación que haya ocurrido en un contexto del cual formamos parte, pero que sea ajena a nosotros (por ejemplo, alguna situación en la calle, camino a la escuela).

¿Cómo actuar en estos casos?

Brindándole confianza, no juzgarlo y otorgarle el espacio para que el niño o la niña pueda expresar con libertad sus emociones.

Recordarle lo importante que es ese niño/a para nosotros y cuanto lo queremos. Verbalizar nuestros sentimientos hacia él/ella.

Contenerlo. No solamente desde la palabra, sino también desde el contacto, mediante abrazos, miradas y gestos amables.

En el caso en el que percibamos alguna dificultad, tanto sea por falta de empatía o por exceso, por supuesto será necesario recurrir a algún profesional del área, como psicólogo, psicopedagogo o coach que realice un diagnóstico adecuado y sepa cómo guiarnos.

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