Soy Ceci, vivo en Barcelona y soy arquitecta. Aunque nací y crecí en Oviedo, Barcelona me enamoró hace ya más de 15 años y es aquí donde he formado una familia y donde disfruto cada día de las pequeñas cosas.
Cuando tuve a mi primer hijo, Juan, necesité que alguien me ayudase con la llegada de esta pequeña personita a mi mundo, y sobre todo, que cuidase de él cuando yo no podía estar. Quería encontrar alguien que fuese vital, sonriente, amable y que quisiese a nuestro bebé; pero también quería una persona que le pudiese enseñar algo que para él sería muy fácil de aprender, pero que sabía, que pasados los años, le costaría más… otro idioma.
Pensando las distintas posibilidades que tenía, pensé que el chino mandarín podía resultar una muy buena apuesta de futuro, y después de meditarlo con mi marido, decidí lanzarme a la búsqueda de esa persona.
No me fue fácil, no tenía ningún contacto con la comunidad china y por mucho que busqué no conseguí encontrar alguien que cumpliese las expectativas que me había formado. Pero un día y después de una sucesión de casualidades, conocí a Yen. Tuve que convencerla para que se viniese con nosotros, nunca había trabajado con españoles; pero igualmente, cuando la vi, supe que sería la persona idónea para cuidar de Juan.
Sin ninguna duda acerté con la decisión que tomé en ese momento. Ahora Yen es una más de nuestra familia, se entiende perfectamente en mandarín con Juan, y en castellano con nosotros. Hace tortilla española como nadie, es la clienta más famosa de la pescadería y le encanta la Costa Brava.

